4 consejos para no engordar en la adolescencia

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La adolescencia es una etapa clave en la vida, ya que se producen los cambios más intensos y significativos en el cuerpo humano. Supone la transición de la niñez a la edad adulta, con el desarrollo de la masa corporal y la altura, por lo que es de vital importancia cuidar especialmente la alimentación.

Dado que las necesidades energéticas o calóricas son ya de adulto, en la adolescencia se han de incorporar tanto los nutrientes como las vitaminas necesarias para el equilibrio del organismo. Por otro lado, es clave evitar posibles déficits nutritivos que puedan ocasionar trastornos de salud. El objetivo es aprender a cuidar la alimentación y adoptar un estilo de vida saludable, ya que un adolescente obeso tiene altas probabilidades de convertirse en un adulto obeso.

La nutrición adecuada en este periodo entraña también dificultades por la personalidad más independiente del adolescente y por sus patrones de alimentación sociales, prescindiendo en ocasiones de comidas regladas que se sustituyen con frecuencia por ‘picoteos’ y comidas rápidas, consumidas fuera del hogar.

Un adolescente obeso tiene altas probabilidades de convertirse en un adulto obeso.

Más allá de lo estético, se trata de una cuestión de salud, ya que el sobrepeso puede desarrollar enfermedades graves como la obesidad o la diabetes. Aquí os dejamos cuatro consejos muy útiles para adoptar una vida saludable desde la adolescencia:

  1. Cinco comidas al día, bien equilibradas

Es un grave error saltarse comidas. Las cinco tomas al día son imprescindibles para un buen desarrollo del organismo, empezando por la más importante: el desayuno. Por ello, es fundamental descubrir todos los grupos de alimentos y sus diferentes propiedades. No hay que olvidar que la ingesta de calcio y hierro son claves en el crecimiento.

Se debe hacer frente a la alimentación del adolescente sabiendo elegir los alimentos que garantizan una dieta suficiente y equilibrada, organizando y estructurando las comidas a lo largo del día. Es importante conocer aquellas situaciones que pueden afectar a los adolescentes y en las que se debe llevar a cabo alguna modificación de la dieta (actividad física extra, conductas alimentarias inadecuadas, enfermedades agudas o crónicas, etc.)

  1. ‘Fast food’, mejor nunca, pero si no se puede evitar, una vez a la semana como máximo

Que hoy en día se abusa de la bollería y la comida rápida es una triste realidad. El ‘fast food’ ha conquistado la alimentación mundial con productos con altos contenidos en azúcar, que solo conducen a acumular grasas. No obstante, también es un hecho que este tipo de comidas son habituales en los sectores más jóvenes de la población.

Un grave problema derivado de todo esto es la sobrealimentación. Es bastante frecuente que con tan solo una comida de tipo ‘fast food’ se ingiera más de la mitad de las calorías diarias necesarias. Si a ello añadimos las calorías aportadas por el resto de comidas del día, el contenido calórico de la ingesta total se habrá disparado, con lo que estaremos induciendo a un problema de sobrepeso u obesidad.

Así pues, para los adolescentes, la recomendación es no abusar y reducir la frecuencia de consumo a una vez a la semana, como máximo. Si no se toman grandes dosis de azúcar durante la adolescencia, esas grasas son consumidas por el gran gasto energético diario, lo que no supondría ningún riesgo grave para la salud.

  1. Consumo de alcohol, solo para mayores de 18 años

Las estadísticas confirman que el consumo de alcohol comienza cada vez más temprano. Actualmente, la media sitúa los 13 años como la edad en la que se empieza a consumir, junto a otras sustancias dañinas, como el tabaco. Desde los 8 años hasta los 18, el cuerpo humano está en constante cambio, por lo que estas sustancias pueden perjudicar y alterar gravemente el correcto desarrollo del organismo y la salud mental. Por otro lado, no hay que olvidar que el alcohol contiene una gran cantidad de azúcar.

  1. Vida activa y deporte

Es muy recomendable incorporar el hábito de practicar actividad física a diario. Se trata de un primer paso para adoptar una vida activa a través de un deporte. Resulta clave consultar con especialistas sobre el tipo de deporte para saber practicarlo con salud y equilibrio. De ello también dependerá el aporte de proteínas y otros nutrientes.

Los déficits nutritivos más comunes en la adolescencia se producen como consecuencia de las elevadas necesidades nutritivas y de desequilibrios en la alimentación: dietas restrictivas, monótonas o desequilibradas que no incluyen los alimentos básicos.

Sobre todo ello amplían información José Vicente Banacloche, director de No+Kilos, y el doctor Carlos Paredes, en esta entrevista en el programa Revista de Sociedad.

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